Thursday, January 15, 2009

Los retratos hablados...

Los retratos hablados
de ese algo llamado conciencia
perduran en esta realidad icónica y pestilente.

Cada momento señalado por el oráculo
hace presagiar que el fin, de nada en concreto, está por llegar o llegó y no nos dimos cuenta.

Y? llorar por ello?

Ni realidad, ni utopía, ni plaga, ni mediodía.

Rocinante viene cabalgado por uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

El viento, el viento.
Ven viento, lame el falo erecto,
la argolla oscura será tu huerto.

Bendice el semen tibio,
resultado de la encarnizada lucha
precedida del roce perfecto de los labios y sus pliegues.

Salta y salta en mis caderas,
ara en mi pelvis solitaria, como la aldea de donde vengo.

Thursday, November 27, 2008

ENTRAÑABLE EXTRAÑAR.


dedicado a Miguel.


He vaticinado los pasos
que se acercan a mi gruta
como cantares pastoriles,

ronroneante como mi barba
en tu torso extenso,
como cuando a mi cima desértica te haces,
como cuando a tu cima rojiza me hago.

Mis manos de exculpado carcelero
no tienen otro nombre
que el tuyo disfrazado de niño.

Un basurero
más preciado que lo que contiene
no me mira. Me acorrala
entre la dulce y macabra cuadrícula del ensoñarte.

Y el mediodía canta y llora
como boca y ojos que se llenan con todo.

Y el minutero como lengua garrapateante,
azota y azota mi olvidada argolla taciturna.

Como una mancha intachable
estás por dentro, como la piel por dentro.

Hay algo más parecido a mí
que mi sombra en el fondo
del barranco del recuerdo.

No estás aquí, silueta dorada
pero sí estuviste y estarás.

Como el brillo de todos los continentes
apareces a veces por delante,
Hombre Niño que eres o eras.
Y con pestañas largas como patas de araña,
vienes por las noches a embobarme todo
con la plenitud de un astro incomparable
que es mío y se me prohíbe,
como las cosas que gustan
pero son apariciones de reflejos cristalizados
en dos porciones de tiempo,
en una sola estancia,
transformándose y transvistiéndose:
Hombre Niño y Mujer en uno solo.

Friday, September 05, 2008

OBSERVACIÓN.

Cuando un grito se alza sobre la sala, no es nada comparado con lo que vendrá después. Un verdadero mundo o submundo. O cuarenta y cinco mundos más el mío. Más el mundo de La Miss. Uno de ellos entrega las calificaciones de la clase anterior. Enormes círculos erráticos, de borde rojo con dos números en su interior acompañan cada hoja que después de ser entregada irá a parar adonde va a parar todo lo que no sirve para nada o lo que se sabe que sirve. La puerta se abre. Alguien sale.Uno camina. Otro grita. Todos escuchan música. Otros conversan con el compañero del lado, con el compañero del frente, con el de la otra fila de bancos, con la gente que pasa por el patio. Una melodía inglesa o gringa sale del radio de La Miss, no sé con qué propósito. Nadie se escucha ni a si mismo. Por el ventanal de muro a muro, veo un par de semáforos. Incansables. Sonó el timbre que cambia de la hora quinta a la sexta. Agradezco no haber salido antes a este circo. Verde. Rojo. Verde. Rojo. Cansado. Incansable. Resignado. El semáforo detiene el tráfico. El ruido no se va y no se va. Ni el semáforo en rojo hace que guarden silencio. Basura. Por todos lados basura. La misma basura que recogen a cada rato, es la misma que cae, entre los bancos, entre las sillas, entre los pies. Pendraibs, emepecuatros, audífonos, manoslibres, teléfonos, teléfonos y más teléfonos. En la sala completa se escucha un comercial de radio, pero los ruidos de los cuarenta y cinco puede más. Tal vez sean menos. Tal vez sean m´s. Tal vez más de otra alma quiere no estar acá, en el tercer piso de esta máquina de domesticar. Verde. Rojo. Verde. Rojo. ¿Incansable?. ¿Cansado?. Cansado sin aún empezar. A un costado de mi, uno de los cuarenta y cinco dibuja magistralmente. Se motiva a si mismo. Conversa con si mismo. Lo se por el ejercicio de sus ojos y manos. Son caricaturas creadas para representar un cuento con nombre inglés. La cuadricula del piso no luce nada de perspectiva en medio de noventa pies, más de ciento cincuenta patas de sillas y patas de mesas. La radio suena. La sala suena y no deja de sonar. La calle afuera suena con sus autos acompañantes, con sus motores acompañantes. Verde. Rojo. Verde. Rojo. Y mis ojos no se cierran. Y mis oídos no se cierran. En ellos el caudal que transforma los sonidos, se ha convertido en un caos. Un caos. Un caos. Mi lápiz se desliza. Se desliza. Hay algunos seres serenos que desde su pupitre miran más de lo que yo veo. La universalidad de las cosas me ha coartado la mitad de la libertad que tuve cuando fui parte de los cuarenta y cinco en algún momento. En medio de este espectáculo nadie se dio cuenta que el más desordenado está tranquilo. Solo en un rincón. Ni el mismo se molesta al parecer. Con tantas ganas también sacaría mis audífonos para mandar esta realidad tangible a lo más lejano donde llegue la luz. O donde comience la oscuridad. La oscuridad da calma. EN CASO DE DUDAS, CONFIRMAR CON EL CUIDADOR DEL CEMENTERIO. Hay algo más complejo que el no querer estar acá: no querer estar en ningún lado. El lenguaje en el lenguaje tiene más locura que cordura. Este palabreo enfermo de este enfermo me hace pensar que nunca tendré calma. Observo y observo. Escribo unas cuantas líneas y el verde ya no lo es. Con el rojo desaparece. Y la bic roja de La Miss va en dirección a la hoja de calificaciones del libro. Garrapatea en los confines de esa cuadrícula por algunos segundos siguiendo algún apellido según el abecedario. El semáforo en rojo por la proximidad del mediodía provocó una fila de ruedas detenidas en el asfalto. Aquí adentro, más de una camisa afuera. Más de un olor a peste y cuarenta y cinco olores distintos. Ya viene el timbre, ya viene. Ya viene el silencio. Ya viene. Se pseudo ordenan las sillas. El semáforo otra vez a rojo. Otra vez a verde. Otra vez.

Friday, August 22, 2008

Las cosas no pensadas,
ya pasaron.
Traté de buscar
algo más tangible.

El vaso se derramó,
el fluido se encaminó al lugar más bajo,
y por orden de la gravedad dictadora
se acercó a todo y a ningún lado.

Cuando la esperma se derrama
no importa nada.
Cuando algo importa
las gotas no se derraman por nada.

Y el fluido se secó,
como el agua en el asfalto.
Por la huella que dejó el charco,
mis pasos se encaminan
hacia un paisaje más fecundo.

Y no hay nadie,
ni fluido derramable
ni motivos para hacerlo.

Mis pasos de constantes ires y venires
aunque pasan por las marcas en el suelo
no borran nada.

Y hago de cuentas
que no miro nada.
Paso sin pasar.
Avanzo y no voy a ningún lado.

Monday, July 21, 2008

la sombra de la micro...

La sombra de la micro en el asfalto
hace que me mueva sin sombra.

Una parte de mi busca encontrarte.
Otros sentimientos como la lluvia
caen y caen en los recuerdos que
van dejando marcas en el camino.

Un circulito rojo,
¿puede permitirme no avanzar?

Los reflejos de las siluetas que fuimos
ya no están.

Todo lo que veo de ti...

Todo lo que veo de ti,
no es todo lo que hay.

Tal vez más allá,
un encuentro con tus alas
sea posible.

No he visto nada
de lo que no quieres mostrarme.

Las comisuras no se han abierto
ni para beber del mismo vino
ni del mismo vaso.

las huellas de tus manos,
¿consignan una que me represente?

La oscuridad no se desplaza.

Wednesday, March 19, 2008

Guardando la noche.

Guardando la noche.

Tomé mi puesto.
Firme el acta.
Acomode – o lo quise –
mis escasos enseres
y comencé la ronda.

Sombras:
Movimientos de ramas lánguidas.
Ladridos ciegos hacia bosques secos.
Siluetas grises de moradas tristes y solas.
Bamboleantes troncos delgados y fieros.
Un grifo altanero en posición de ataque.
Dos calles decrepitas unidas en contra de su voluntad.
Serpientes de púas espeluznantes en el recorrido sin fin,
de techumbres planas de plateadas latas crudas.

Y mi caseta de perro guardián
prestada a un turno de ocho a ocho
para cuidar el sueño de nadie.

Luces:
Luces de focos a lo lejos
como luciérnagas desfachatadas.

Superficie:
Asfaltos moribundos manchados de fluidos chúcaros ya inexistentes.
Erráticos cercos desvencijados alzados ingrávidos hacia la noche despejada
que no oculta –demostrado por escritos como estos –
la soledad de este cuerpo marchito,
por el día a día
y el noche a noche.
Y esta tierra seca
tierra de nadie,
profanada a destajo,
tierra de sombras,
tierra de tierra derramada en la tierra.

Y a horas de desalojar
mi caseta de perro guardián
prestada para un turno de ocho a ocho,
yazgo como espíritu
que no está en vida ni sin latidos,
que no está con Morfeo ni con la luz del día,
pues deambulo como alma en pena
que no es perdonada para el bien de mis pliegues,
que no es condenada para el mal de actos difusos
recordados como vidrios manchados
donde lagrimas como llovizna corrieron
para ser secadas por vientos soberbios como alas y polvo.
Y tiempo.
Y nada.

Friday, December 15, 2006

I. (de Cuentos en pocas palabras).


Salió del túnel al que todos entran para serpentear por Santiago. No sabía donde ir. Cruzó semáforos en rojo y calles atiborradas de gente. Minutos antes la enfermera: - hay terapias, no estás solo -. Las palabras se repetían en su cabeza. Subió corriendo al San Cristóbal, sintiéndose débil y contagiado por primera vez. Llegó al tronco que había servido de cama y altar para entregar su sangre a todas las suertes. (Nunca más vio al verdugo). Sintió negra la ciudad, lloró todo, se sintió frío. El cerro se hundió en su garganta, cayó el tráfico y se dijo: soy positivo.
Joaquín Matías.